Los laboratorios
Google Brain nació en 2011 como un proyecto secreto dentro de Google X, el laboratorio de ideas extravagantes. La premisa era simple: ¿qué pasa si le damos a una red neuronal acceso a la infraestructura de Google?
La respuesta llegó rápido. En junio de 2012, el equipo de Andrew Ng y Jeff Dean publicó un paper que se volvió famoso por una razón inesperada: su red neuronal había aprendido a reconocer gatos en videos de YouTube. Sin que nadie le dijera qué era un gato.
"No le mostramos la palabra 'gato'. No le dijimos qué buscar. La red encontró el concepto por su cuenta, porque los gatos aparecen mucho en internet." — Jeff Dean, 2012
El paper de los gatos fue un momento bisagra. No porque reconocer gatos fuera útil, sino porque demostró que las redes neuronales podían descubrir conceptos abstractos sin supervisión humana. Si podían encontrar gatos, ¿qué más podían encontrar?
Mientras Google experimentaba, otro laboratorio estaba naciendo en Montreal. Yoshua Bengio, junto con un grupo de estudiantes que incluía a Ian Goodfellow y Aaron Courville, estaba construyendo MILA — el Montreal Institute for Learning Algorithms. Su enfoque era diferente: menos ingeniería y más ciencia básica.
La tensión entre estos dos enfoques — la ingeniería a escala de Google y la investigación fundamental de la academia — definiría la siguiente década de la IA. Y todavía la define hoy.